Sube Como un Sherpa

En repetidas ocasiones, se nos oculta el propósito de nuestras vidas. En esos momentos, nuestros pasos son dados con incertidumbre y temor como si camináramos en la oscuridad agobiante de una madrugada sumergida en la niebla. Cuando esto sucede, nuestras decisiones se tambalean y la angustia nos ciega, no nos deja tomar con certeza y sabiduría los fallos más trascendentales. No desesperes, cuando la zozobra te invada ante el abandono aparente, más seguridad debes tener de que el Maestro está en control de cada segundo. Sin importar el tamaño de tu problema, angustia o miedo; Él tiene dominada la situación, aunque tú no lo veas. Déjame hacerte una pregunta. ¿Qué es lo que te detiene? ¿Desde cuándo solo anhelas ver la cumbre y te dices: «Ojalá yo pudiera estar allí»? Hoy puedes ver las cúspides de tu vida como obstáculos o como oportunidades; la decisión es tuya. Puedes rendirte ante tus miedos o continuar escalando. La decisión también es tuya. La resiliencia te equipará para ajustarte a los cambios radicales e injustos de la vida. Tu fortaleza y profundidad espiritual son demostradas por tu capacidad de ponerte de pie una vez más, son validadas por el deseo de seguir, aunque no veas la cúspide, aunque la meta permanezca oculta tras la densa neblina. No será la distancia lo que te separa de la cima, aunque estés a miles de kilómetros, sino el miedo, la pereza, la apatía y el desánimo los que acrecientan la brecha. Aunque todo parezca en vano, no te rindas. Tú sigue. Y cuando te calces las botas y decidas volver a emprender el ascenso a la cuesta, sube como un sherpa, lleva a otros contigo. Sube como un sherpa, no vayas solo.